irradiación alimentos

Comida irradiada

¿Comerías chorizo que tuviese especias irradiadas con electrones o isótopos radiactivos?

Pues bien, ya nada impide que puedas encontrar este producto en el supermercado. Tras años en cuarentena, los alimentos tratados con radiaciones ionizantes están de nuevo permitidos en España. Sus defensores dicen que son más seguro y se conservan por más tiempo. Sin embargo, esta tecnología ha sido recibida con mucho recelo por el sector de la alimentación.

En España la comercialización de una primera lista de alimentos con electrones, isótopos radiactivos o rayos X está permitida Se trata de hierbas aromáticas secas, condimentos vegetales o especias, que pueden ser expuestos a una dosis máxima de 10 Kilogray (un solo Gray es ya peligroso para el ser humano) y venderse por separado o como parte de los ingredientes de otros productos, como embutidos, platos preparados, etcétera.

 

Según los defensores de este tipo de comida, las radiaciones eliminan todos los microorganismos patógenos, como la salmonella, la listeria o la e-coli, y retrasan la maduración de los alimentos, al alterar su ADN.

Plantas de irradiación en Cuenca y Barcelona

Hay dos instalaciones en España preparadas para irradiar alimentos. La primera, Ion Med, está en Tarancón (Cuenca) y cuenta con un acelerador de electrones, mientras que la segunda, Aragogamma, se encuentra en Barcelona y funciona con isótopos radiactivos de cobalto 60. Además de estos dos métodos, el Real Decreto 348/2001 de 4 de abril de 2001 también permite estelirizar alimentos por medio de rayos X o cesio 137. Antes era más común aprovechar el cesio 137 de las varillas gastadas de los reactores nucleares para irradiar comida, pero esta técnica ha sido desplazada por el cobalto y los electrones.

En la planta de Tarancón, que utiliza la tecnología mas avanzada, los alimentos o los productos qie se quieren irradiar son depositados en una cinta transportadora e introducidas mecánicamente en un tunel con gruesas paredes de hormigón cerradas al paso. En el interior de este túnel, los lotes de comida reciben uno a uno su dosis de radiaciones ionizantes justo al pasar bajo el acelerador de electrones, tras lo cual son conducidos de nuevo al exterior.

Sin embargo, pese a estas grandes ventajas, esta tecnología ha sido recibida con tanto recelo por el sector de la alimentación en España, que hasta la fecha no ha aparecido en el mercado ni un solo producto que porte la etiqueta obligatoria de “irradiado” o “tratado con radiación ionizante” (otra cosa sería que no llevasen esta etiqueta).

Para José Ignacio Martín, director de Ion Med –una de las dos plantas que hay en España preparadas para la irradiación de comida-, este rechazo es comprensible, pues ya sólo lo de `irradiación´ asusta. “Es como poner una calavera y dos tibias en la etiqueta”, afirma; “la gente piensa que se va a quedar calva o estéril”. Según Martín, que prefiere hablar de “alimentos ionizados”, esta comida es más segura que la tradicional, al contrario de lo que pueda parecer, y desde luego no es radioactiva, “al igual que una persona no se contamina por hacerse una radiografía”.

 

Carlos Bravo, de Greenpeace, no es tan favorable a esta tecnología. Este ecologista piensa que las radiaciones “provocan unos radicales libres que pueden llegar a ser, en algunas ocasiones, nocivos para la salud”.

En cualquier caso, y mientras el sector de la alimentación se lo sigue pensando, ya se trabaja en una segunda lista de productos irradiados más amplia, en la que podrían incluirse gambas, ancas de rana, pollo, derivados del huevo, etcétera.
Regreso tras 25 años de ausencia

La llegada de los alimentos irradiados es más bien un regreso. De hecho, hace 25 años estaban autorizados en España las patatas y la cebollas irradiadas, aunque nunca llegaron a comercializarse.

El uso de los isótopos radiactivos para esterilizar y conservar alimentos es en realidad un invento de los años cincuenta, que fue puesto en cuarentena durante mas de 20 años por un estudio desfavorable de la agencia estadounidense Food and Drug Administration (FDA), que alertaba de que esta tecnología causaba productos radio líticos cancerígenos. Investigaciones posteriores obligaron a rectificar a la FDA en 19984, y en la actualidad se consumen estos alimentos en más de una treintena de países, entre ellos Estado Unidos y Francia.

Solución contra el ántrax

Las radiaciones ionizantes se han convertido en el mejor aliado del Servicio Postal de Estados Unidos para luchar contra las cartas contaminadas con esporas de Ántrax (carbunco) y acabar así con la psicosis surgido en todo el país por la amenaza del bioterrorismo.

Qué mejor solución para esterilizar las cartas sin abrirlas que irradiar toso el correo con aceleradores de electrones, tal y como se hace con los alimentos (en este caso, la dosis empleada es de unos 40 KiloGray). Por este motivo, desde hace unas semanas, el Servicio Postal norteamericano se ha puesto manos a la obra para conseguir irradiar los 680 millones de cartas que reparten al día.

Ésta es una de las muchas aplicaciones de esta tecnología. En la planta de Ion Med se esterilizan corchos de botellas de vino, material médico e incluso las boquillas por las que la Guardia Civil pide a los conductores que soplen en los controles de alcoholemia.

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